¿Cómo evoluciona la firma autógrafa infantil?

Hacia los 8 añitos el niño empieza a comprender el significado de la firma. Generalmente los 9 años, si la hace, la ubica en el centro de la hoja con una escritura muy parecida a la del escrito de texto y normalmente subrayada con una línea torpe

Es hacia los 10- 11 años cuando intenta imitar la firma de las personas que tiene más cerca y con las que se identifica más. A menudo dan una preponderancia a su persona y por tanto, su firma sólo se compone de su propio nombre. Durante este periodo la firma autógrafa puede variar mucho hasta encontrar una firma con la que se sienta más cómodo. Es en esta etapa en la que podremos observar la rúbrica o envoltura de su nombre o bien si esta la representa sólo con iniciales.

La rúbrica que raya el nombre es un signo de falta de autoestima, de infravaloración y por tanto, es aconsejable orientarlo hacia una rúbrica menos negativa. La firma hecha con iniciales nos indica la falta de claridad y sinceridad de la persona, mostrándose, tal vez, diferente de lo que realmente es.

A la edad de 14-15 años, el adolescente ya ha introducido características personales no sólo a su escritura sino también a su firma o firma autógrafa, como sello de su personalidad. Es en este momento donde la persona evoluciona y se proyecta en su entorno y es en esta edad donde ya se puede analizar su firma con los mismos criterios que a los adultos.

La firma autògrafa infantil

En algunos casos llama la atención la agilidad del trazo de la firma infantil en contraposición de la escritura torpe del texto. Cuando estas diferencias son acentuadas, y sobre todo cuando se sospecha que puede haber una dificultad motriz, debemos descartar, de momento, esta última opción (dificultades motrices) y averiguar las causas que han podido originar las alteraciones grafoescriturales.